viernes, 15 de abril de 2011

Leer y escuchar a Miguel Hernández


Ahora que estamos trabajando en las clases de infantil y primaria alrededor del poeta Miguel Hernández, conociendo su biografía, leyendo algunos libros sobre él, recitando e ilustrando sus poemas y preparando nuestra exposición "Miguel hernández en 48 estampas y 12 poemas ilustrados", actividades de las que ya informaremos dentro de unos días; le dedicamos esta entrada.


Para ampliar la información sobre Miguel Hernández, podéis buscar en el portal de recursos pinchando aquí.


Hoy os proponemos un acercamiento a la figura de Miguel Hernández a través de una selección de cinco de sus poemas que han sido musicados y convertidos en canciones, para que los podáis leer y escuchar.





EL SOL, LA ROSA Y EL NIÑO


El sol, la rosa y el niño

flores de un día nacieron.

Los de cada día son

soles, flores, niños nuevos.

Mañana no seré yo:

otro será el verdadero.

Y no seré más allá

de quien quiera su recuerdo.

Flor de un día es lo más grande

al pie de lo más pequeño.

Flor de la luz el relámpago,

y flor del instante el tiempo.

Entre las flores te fuiste.

Entre las flores me quedo.

Miguel Hernández





LAS ABARCAS DESIERTAS

Por el cinco de enero,

cada enero ponía

mi calzado cabrero

a la ventana fría.

Y encontraban los días,

que derriban las puertas,

mis abarcas vacías,

mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,

ni trajes, ni palabras:

siempre tuve regatos,

siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,

me lamió el cuerpo el río,

y del pie a la cabeza

pasto fui del rocío.


... ... ...


Miguel Hernández





EL NIÑO YUNTERO


Carne de yugo, ha nacido

más humillado que bello,

con el cuello perseguido

por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,

a los golpes destinado,

de una tierra descontenta


y un insatisfecho arado.


... ... ...


Empieza a sentir, y siente


la vida como una guerra


y a dar fatigosamente


en los huesos de la tierra.


Contar sus años no sabe,


y ya sabe que el sudor


es una corona grave


de sal para el labrador.


... ... ...


Miguel Hernández





NANAS DE LA CEBOLLA


La cebolla es escarcha


cerrada y pobre:


escarcha de tus días


y de mis noches.


Hambre y cebolla:


hielo negro y escarcha


grande y redonda.


En la cuna del hambre


mi niño estaba.


Con sangre de cebolla


se amamantaba.


Pero tu sangre,


escarchada de azúcar,


cebolla y hambre.


Una mujer morena,


resuelta en luna,


se derrama hilo a hilo


sobre la cuna.


Ríete, niño,


que te tragas la luna


cuando es preciso.


... ... ...


Miguel Hernández





ELEGÍA (A RAMÓN SIJÉ)


(En Orihuela, su pueblo y el mío,


se me ha muerto como del rayo


Ramón Sijé, con quien tanto quería).


Yo quiero ser llorando el hortelano


de la tierra que ocupas y estercolas,


compañero del alma, tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas


y órganos mi dolor sin instrumento.


A las desalentadas amapolas


daré tu corazón por alimento.


Tanto dolor se agrupa en mi costado,


que por doler me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,


un hachazo invisible y homicida,


un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,


lloro mi desventura y sus conjuntos


y siento más tu muerte que mi vida.


... ... ... ...


Miguel Hernández


.


Parece que hay un problemilla en la reproducción de la canción del primer poema. Si al dar en play, no se escucha, inténtalo pinchando en el título "El sol, la rosa y el niño".

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